Estudios científicos afirman que esta oración sana muchas enfermedades; amén

Los estudios confiesan que el cerebro es capaz de ajustarse al poder de la oración y que la idea de saber que existe un Dios capaz de obrar el milagro de sanarnos finalmente ejerce una influencia positiva en nuestro cuerpo y redunda en un beneficio para la salud.

El Dr. Newberg es un ferviente cristiano y pone tanto énfasis en su idea sobre el poder de la oración, que alienta a todos aquellos que no creen en Dios o que no profesan ningún tipo de religión a volcarse a la idea de que un ser superior está allí, en alguna parte, esperando a que la fe surja en sus mentes y en sus corazones. Y no sólo para ellos, sino para todos a quienes el poder de la oración puede curar.

Mi buen Jesús, te alabo y adoro, te amo con todo mi corazón y agradezco tu entrega por nosotros en la Cruz, acudo ante Ti sabiendo que estás siempre a nuestro lado que todo lo ves, todo lo sabes y nunca abandonas. Tú que concedes vida en abundancia y eres medico verdadero y dador de salud, Tú que eres el Buen Pastor y cuidas de tu rebaño te ruego que desciendas y concedas tu protección y amparo a este ser querido que tanto padece por su enfermedad, apelo a tu infinito Amor, a tu bondad y clemencia, y solicito la gracia de la salud para……. (Nombre del enfermo).

Tú que dijisteis:

“Yo soy la Resurrección y la Vida”, que recibiendo y llevando en Ti mismo nuestras enfermedades, curabas las dolencias y males de cuantos se te acercaban; a Ti acudo lleno de esperanza, lleno de seguridad, para implorar de tu Sagrado y Divino Corazón. Señor Jesús compasivo, que al ciego de Jericó, que sentado junto al camino te decía en alta voz: “Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí”, le respondiste: “Recupera tu vista, tu fe te ha salvado”, y al momento pudo ver, te pido con toda mi fe: Señor, devuelve la salud a (Nombre del Enfermo).

Omnipotente y sempiterno Dios, eterna salud de los que creen, escúchanos en bien de tus siervos enfermos, por quienes imploramos el auxilio de tu Misericordia; a fin de que recobrada la salud, te den en tu Iglesia ferviente acción de gracias. Por Cristo Nuestro Señor. Así sea, AMÉN.